miércoles, 27 de febrero de 2013
miércoles, 30 de enero de 2013
Jaula para las manos
Cuando murió mi madre
se decidió por no mostrar la cara frágil de la familia. Los cuartos cambiaron y
las tardes de domingo en donde la risa de mi hermano se entremezclaba con el
sonido del gol en la tv, construían un hogar tan común y apabullantemente
costarricense como cualquier otro. Así, la dicha se apoderaba en muchas
ocasiones del tiempo que no usábamos, dejándolo
morir entre los cuartos y las marcas de los dedos que soplaba mi tía Roberta en
la pared de entrada. Nunca nadie limpio esa pared, cada vez que uno entraba y
salía, aquellas huellas se convertían en el primer encuentro con la realidad
hogareña, con el calor tan conocido y reconfortante/limpio de nuestra casa. Como
el olor a plátano maduro en el almuerzo, que no tenía ganas de quedarse en la
cocina. Recorría la casa y el barrio por completo, para que siempre don Julio se
asomara por la vereda que daba con la ventana donde se veía cocinando a
Refugio, que le ayudaba a mi padre con el almuerzo y asuntos de pundonor
hogareños. Agitando el artesanal estuche de su arma laboral, don Julio daba
tres toques al cristal para avisar que le guardaran unas cuantas rebanadas de maduro para el café de las 3. La casa
con sus cuartos seguían palpitando los momentos – las cosas cómo cuando madre
vivía, estáticas – el aire… aún se guardaba debajo de cada cama.
Antes de la explosión
mi hermano y yo fuimos creciendo, y mi padre quedándose sordo y las huellas de
mi tía borradas por la pintura nueva y su muerte de cáncer – legada por mis
abuelos como mi madre –. Los cuartos se volvían mansos, de paisaje estéril,
cansados de aquél equilibrio corporal tan repetitivo, acostumbrándose a
sostener cada vez a menos sombras. Con el pasar del tiempo se inmutaban aún
más, y los marcos de las puertas se hacían más chicos, porque se fueron
privando de dejar entrar a dos personas a la vez. Refugio se adueño de la
silueta de mi madre y logró sacar a mi padre de la sordera, para meterlo en la
no-videncia. Desde los segundos más profanos de la casa, se escuchaban siempre
las conversaciones solitarias de mi padre con la nada y con Refugio, que era lo
mismo, aunque la nada guardaba aún más claridad para con sus respuestas. Los
cuartos llegaron a entenderse únicamente con la señora y más de una vez le
cerraron la puerta en la cara a mi hermano y mi padre. Después de un largo
periplo de soportar las rebeldías de los seres más ajenos a nuestra casa, tome
la decisión de marcharme, pero de pronto apareció mi padre, cocinando sobre el
inodoro. Entonces yo con las ganas más tristes del mundo le pregunté sobre las
modificaciones en los cuartos y de su soledad, y hasta me dio tiempo para
escupirle los zapatos con mis palabras de desprecio, por haber dejado que los
cuartos y Refugio tomaran el control de la casa. Tuve que hablar alto, por su
sordera e inevitablemente Refugio oyó. Los cuartos se nos fueron al cuerpo y
empezaron a preguntarnos por la desaparición de mi madre, de las huellas de mi
tía, de don Julio, de las risas de mi hermano, de los goles en la tv y la casa
se volvió un caos. Preguntas superpuestas unas de otras, preguntas reclamándose
suplicas por toda la casa. Mi padre se mordía los labios, empotrando la mirada
en el inodoro. Escuchaba la mitad y veía completamente todo. Refugio
recriminándome con los ojos y los labios cualquier-intención-dislocante, obligo
a mi hermano a correr en círculos, mientras agitaba los brazos hacia todo lado,
gritando “¡Basta, BASTA!”. Las vueltas alrededor de nosotros fueron aumentando
su velocidad y la casa inflándose con más fuerza. Hasta el momento donde todo explotó
y no volví a ver ya alguna pared, o persona frente a mí. En mis piernas solo se
aferraban mi padre y mi hermano. A Refugio se la llevaron los cuartos, que ya
estaban camino a la montaña y nosotros tan libres, empezábamos a entender que nos
habíamos librado de paredes, el verdadero encierro… ahora nos lo marcaban
las nubes.
sábado, 19 de enero de 2013
Permiso de salida
Para
dis
[variar
de su cien cayeron un par de palabras
sostenidas de las pestañas
las estrellas de cielo moreno
alimentan sus pómulos
flores aplastadas
destilaron aceites
en el centro del rostro
con medias amarradas a la boca
palpitaron el momento
y se fue haciendo pequeño el cuarto
de su cien cayeron un par de palabras
sostenidas de las pestañas
las estrellas de cielo moreno
alimentan sus pómulos
flores aplastadas
destilaron aceites
en el centro del rostro
con medias amarradas a la boca
palpitaron el momento
y se fue haciendo pequeño el cuarto
para
Rey la vida se convierte en un estado circular
y apretado por los huracanes que se forman en las axilas
que atraviesan los centros
y los pechos
renovando ciertos pedazos de piel infinitos
penetra los rayos de sol con sus manos
y camina
enrollándose la camisa en la ropa interior
cree en la salvación de las almas
y en la salvación de los cuerpos
para un fin único: “tocar el suelo del mar”
y apretado por los huracanes que se forman en las axilas
que atraviesan los centros
y los pechos
renovando ciertos pedazos de piel infinitos
penetra los rayos de sol con sus manos
y camina
enrollándose la camisa en la ropa interior
cree en la salvación de las almas
y en la salvación de los cuerpos
para un fin único: “tocar el suelo del mar”
Alina
prefiere finales
donde el parto expulse lodo y sangre
el niño se masturbe naciendo
y el nacimiento deje la casa con semen
lee revistas de cocina
para comer
después de vomitar
en la chaqueta de correr por las mañanas
le quita los mangos a los cuchillos
y se quita la ropa
despacio
en la pared dibuja su clítoris
al
[revés
donde el parto expulse lodo y sangre
el niño se masturbe naciendo
y el nacimiento deje la casa con semen
lee revistas de cocina
para comer
después de vomitar
en la chaqueta de correr por las mañanas
le quita los mangos a los cuchillos
y se quita la ropa
despacio
en la pared dibuja su clítoris
al
[revés
lo
besa todas las noches
Mexualidad
A Rosina Prešporok
No escojo el
momento para escaparme de aires
no soy espasmo del tiempo,
ni esclavo de barcos desanclados y sin rumbo,
de algunos puertos.
no soy espasmo del tiempo,
ni esclavo de barcos desanclados y sin rumbo,
de algunos puertos.
Procuro
establecerme en espacios serenos,
donde comiencen palabras y terminen versos.
donde el pasado se muestre temeroso al atacarme las manos,
pecho a pecho,
y se transfigure a presente esparcido en un sillón pequeño, distraído y descompuesto.
donde comiencen palabras y terminen versos.
donde el pasado se muestre temeroso al atacarme las manos,
pecho a pecho,
y se transfigure a presente esparcido en un sillón pequeño, distraído y descompuesto.
Gusto de saltar
por las mañanas,
para prestarle atención al suelo
y no dudo en arrebatarle poesía
a cualquier momento que camine dormido y a destiempo.
Acumulo espacios,
para prestarle atención al suelo
y no dudo en arrebatarle poesía
a cualquier momento que camine dormido y a destiempo.
Acumulo espacios,
piel,
páginas
empapadas,
roces en cada codo,
a muchas bocas atrapadas por maría
y un sin fin de mor y secos atrapados en sus pantalones.
roces en cada codo,
a muchas bocas atrapadas por maría
y un sin fin de mor y secos atrapados en sus pantalones.
Argos
Es precario el
gusto de pillarles enseguida;
sin dudaes mucho más metamórfico
pasar cada uno
por el sótano
de mi lana salivosa,
con el traqueteo sonoro
del masticar
caigan a la mano
y secarles sus puntos pentrarroficos
en el borde de mi camisón
parapetarlos
a un florero vacío
verticalmente largo
atiborrado de tierra acariciada
por un tiempo añejo
y destructivamente comedido;
para así
restregarme la idea de cultivar
una vista
hacia el cielo
hacia a algún espacio desoxigenado
a base de fé terrenal
limpia
de cualquier intervención ancestral
sublime
Aunque
cada cierto instante
mal acomodado
se me antoja
sujetar alguno
apretarlo y desapretarlo
notar como pareciera
que vomitan imágenes
apuntarlo hacia alguna silueta femenina
y jugar
a que con mis dedos
puedo sostenerle
la mirada.
Desgarre
La
tristezade
quebrarse
contra
el
ventanal
desguarnecido
tiene
sus
aristas
en
dormirse
unos
segundos
mientras
el
mundo
gotea
y
caga
por
las
axilas
el
sudor
leproso
desde
los
cielos
estructurados
con
palabrerías
necias.
Camarinargos en el espejo
Si no lo atrapo
me quedó en la
imperfección de no tenerlo
pero ¿que cabe
en una palma blanca de un camarinargo blanco
más que otra
palma blanca
de otro
camarinargo blanco
percudido
percudido
por la lluvia
interna
de meteoritos
ambulantes
reiglo
y ciegas rocas
atestadas de mensajes sistemáticos
enrollados en
papeles flácidos
engomados con
salivas de camarinargos desteñidos
acémilos
de la
infamia
de la
insensatez
producidos por
el asoleo reinante
kolko
en las sillas
colosales
en los
escritorios planetarios
ubicaciones
presentadas
trazadas
por
manos rellenas de prismas y
líneas sudadas
{plateados rostros}
de tanto
guardarlas en
bolsillos
que matan
la afición que
tienen los camarinargos blancos
de sentirse sus
palmas blancas en otras palmas
palmas de las
manos
palmas de la
tierra
palmas
abstraídas de aplaudir
palmas repletas
de palmas
palmas asustadas
palmas hacia el
cielo
los camarinargos
blancos se aprietan los labios con los pulgares
zik;zik
y les cortan las
muñecas
ahí
donde se cierran
todas las palmas
Blanie
Al fondo
trepando por las luces
está la vertiente del viento
condesada
trémula
masa blanca
recorre los espacios más vírgenes
del paisaje
y acumula
todo tipo de energías
rapaces del alma.
la cordura se pierde entre su morada
y refleja
[todo
disperso
en la mirada de
seres asombrados
por su holística
sensación
está la vertiente del viento
condesada
trémula
masa blanca
recorre los espacios más vírgenes
del paisaje
y acumula
todo tipo de energías
rapaces del alma.
la cordura se pierde entre su morada
y refleja
[todo
disperso
en la mirada de
seres asombrados
por su holística
sensación
brazas difuminadas en el aire
voces siendo atrapadas en las redes
del espectro espacioso
con su
rigidez presupuestada
rota por los cuerpos
que visitan
lamen
cada una
de sus entrañas
Textos abiertos a seres extra-terrestres, trans-terrestres y pseudo-terrestres sobre procesos humanos cotidianos: La alimentación.
Debajo de la
mesa se esconden unos árboles que pican en las puntas de los dedos, dejando una
marca con olor a años estirados por el viento, de los que apretados salen pericos
a sazonar de plumas la natilla, y yo aderezo algunos periódicos vetustos que me
sirven para nivelar las patas de la mesa renca.
En la radio a las ochotreintaysiete nunca falla el pitido distorcionado con
olor a basura, que sucede al pasar por enfrente de la ventana el camión ronco,
grande, grande como ven mis uñas los ácaros de la bufanda arrollada en la
manigueta del refri y pequeño como el movimiento que realizo con los dedos para
sacar del plato alguna que otra pestaña que se desliza por el caño de mi
nariz precipitándose al vacío, y sin miedo y sin sueño y con
hambre sigo los pasos para sumergirme en la liquidación de mi vientre acumulado
de plegarias inmersas en pasos tan inocuos y triviales que el ser-deshumano,
trántico y plástico, sigue a menudo:
uno, sujetar con firmeza el mango latudo del cubierto, cabe destacar que la forma en que este se sujeta no se situa su uso únicamente a los dedos, la fuerza viene desde adentro, inicia muchas veces desde puntos muy internos del ser, de las venas y nervios rotos, que pueden sujetar el alimento desde la boca pasando por la entrepierna y los rostros arrugados de la rodillas, hasta los uñeros calcificados de los pies con la necesidad de perder el equilibrio.
dos, asestar en el plato un porcentaje importante-moderado de comida, ya sea de contextura flácida, lechosa, espesa, liquida, triste, pecadora o algunas más fáciles y suturables como las sólidas, que al mismo tiempo son las más difíciles de botar por entre las piernas, proceso paralelo al de alimentarse, frondoso natural-humanizado al momento que sucede.
como tercero, reto y logro que el movimiento poleíco del brazo y el cubierto se lleve acabo con un éxito rotundo sin que en el trayecto a la boca, el pulso de las muñecas intente truncar la evolución del camino hasta llegar al último paso: depositar el contenido en mis fauces como primer plano, y en segundo no tragarme el cubierto, ni los dedos y todo lo consecuente a estos:
[el universo.
uno, sujetar con firmeza el mango latudo del cubierto, cabe destacar que la forma en que este se sujeta no se situa su uso únicamente a los dedos, la fuerza viene desde adentro, inicia muchas veces desde puntos muy internos del ser, de las venas y nervios rotos, que pueden sujetar el alimento desde la boca pasando por la entrepierna y los rostros arrugados de la rodillas, hasta los uñeros calcificados de los pies con la necesidad de perder el equilibrio.
dos, asestar en el plato un porcentaje importante-moderado de comida, ya sea de contextura flácida, lechosa, espesa, liquida, triste, pecadora o algunas más fáciles y suturables como las sólidas, que al mismo tiempo son las más difíciles de botar por entre las piernas, proceso paralelo al de alimentarse, frondoso natural-humanizado al momento que sucede.
como tercero, reto y logro que el movimiento poleíco del brazo y el cubierto se lleve acabo con un éxito rotundo sin que en el trayecto a la boca, el pulso de las muñecas intente truncar la evolución del camino hasta llegar al último paso: depositar el contenido en mis fauces como primer plano, y en segundo no tragarme el cubierto, ni los dedos y todo lo consecuente a estos:
[el universo.
Brevelosro
Odio cada papel que
escribo,
por que se largaconvulsionada
[mente
intenta levantarse
entre objetos de oficina
quitarse la baba raquítica
que le cuelga
desde mi
- nombre -
el aire se inserta
le abre paso
al
[neo.espacio
creativo
huérfano
sujeto a despedazarse
en algún cuerpo.
Sigue hasta la alfombra
el grueso de las letras le pesa
y le quita peso a la fuga
entonces supone desprenderse
de alguna parte
inconclusa
insalubre
producida por el error famélico
[humano.
Pronto se prende en fuego
arrasa con las paredes del cuarto
arrastrándose hasta la avenida
sube por los botaguas
amarrados con cable
brinca de techo
en techo
se levanta en nube de hongo
posponiendo su destrucción
encrudece todas sus partes
[altura
hora de mirarse frente a los cielos
cuando los días son lluviosos
este se empapa
pierde fuerza
los que sobran
se envuelve en algunos caños de las nubes
ahí yace
me vigila.
Ex nihilo
¿Verdad que los
hombres están cada vez más verdes
y huelen a
alforjas gastadas en filos de mesas
sólo que oscilan
entre cobijas a base de cuerno
perdiendo el
estigma racional de
fortaleza
músculo encuadernado
y callosidades de mano
no sé cuantos
años ha durado perdido
han aparecido
bigotes y barbas cascadeantes
imitando imágenes de
seres auto-viriles
o auto-móviles
que circulan con
género
o si no
manos atadas
porque
últimamente se diseñan penes con moldes de vagina
[viceversa
[viceversa
y eso
establece círculos que rompen paredes
a cruces
y palacios enmudecidos en reglas
des-humanizantes
acabaron los
vientos que dormían en única dirección
estamos al
frente de un prisma predominante
un rostro humano
que jadea
pero dignifica
sus manos
prestemos
atención a los cuerpos
únicos que
procuran
salvaguardarse
en la mirada
los
hombres están
y ya caminan sin
tanto peso.
Detritus
Lo sentido bajo la
luna
es expeditohueso acabado
en el mar los seres
per se
se ahogan
los ojos se hinchan
desplegándose del centro
se observan
para romperse al ritmo de la canica
usureros de lágrimas
alguien padece de un grito irrisorio
oído al fondo de pozos
apretado en las paredes, en el suelo
que sabe a garganta
pisadas en el zinc
frases entre
[cortadas
el aire entre
[partido
desnudez apócrifa
espíritu quebrantado hasta adentro
disimula.
Celajes Tétricos
Pude hablar con
Dios
[de dios
realmente es un
síntoma tribuloso
ligeramente
de fuerza menor
mostrarse ante
un ser mediático-creador
la
incongruencia
la impotencia
la peripecia
inclusiva
de ciertos
personajes
descompuestos
en
imagenes
descompuestas
o del espejismo
reinante
en la humani
[dad
proponiendo
otros temas
en la conversación del lunes tres aéme.
acordamos
prepararnos para un encuentro certero
[tangible
¿extendernos la
mano desnudos quizás
¿aunque el
planeta de hoy siga sin despojarse de ciertos vestidos
¿porque habríamos nosotros
de saludarnos sin ropaje alguno
más que
una mascara
una hoja
[hedonista
una palmada en
el hombro
o un pedazo de
pan mojado en whiskey
concluimos en buscarnos cada uno por aparte
sin marcos
normativos de por medio
ni pleitesias agotadas
hechas a base de
nudo
o pecado
[se ríe
las gentes
mueren en nombre de Dios
pero su nombre
no es Dios
Juanito
Romea
Beta
Beto
Calígamo a
o
nadie sabe aún
porque la histeria colectiva involucra a Dios
nadie sabe aún
porque la histeria colectiva involucra a dios
nadie sabe aún
porque la histeria colectiva acaba con el humano
nadie sabe aún
porque existe Dios
[dios
nadie* lo es
(*) Dios. dios.
dio. di. d. .
Encrucijada
Nombre que ya es mural al escucharlo,
al pintor corpóreo de la
sociedad vacilante;
el buen hombre
Diego de Rivera
(I:)
Cómo
sino es poniéndose el saco redondo
que se pinta al mundo,
al espacio des-imaginado de la sociedad
aquél que no
se calcaba en los muros
y sí
se callaba en los cuerpos
no son trazos impunes,
ni pensamientos amorfos,
[no manos
son entrañas
peligrosas curvas que distorsionan
el sistema canonizado
que preña el alma
del artista
y lo aborta en una dimensión desconocida.
Cómo
sino es mezclando la agrura con la ceniza,
que se rompen
las fronteras
la ignorancia
la insuficiente estructura de vitalidad
incrustada en los pechos del pueblo,
[palabra añeja
cómo
Cómo
sino es poniéndose el saco redondo
que se pinta al mundo,
al espacio des-imaginado de la sociedad
aquél que no
se calcaba en los muros
y sí
se callaba en los cuerpos
no son trazos impunes,
ni pensamientos amorfos,
[no manos
son entrañas
peligrosas curvas que distorsionan
el sistema canonizado
que preña el alma
del artista
y lo aborta en una dimensión desconocida.
Cómo
sino es mezclando la agrura con la ceniza,
que se rompen
las fronteras
la ignorancia
la insuficiente estructura de vitalidad
incrustada en los pechos del pueblo,
[palabra añeja
cómo
máscaras
divisorias
destapadas
en paredes.
(II:)
Desde el punto paralelo a su mirar
deslízace por sus mejillas sonrojadas
de cuerpos empolvados
[Guanajuato
con las nalgas cae hacia las comisuras de su cuello
sigue
desde ahí
aún se siente apretada la garganta
palabrerías desde el sóviet azteca
ramificando lineas
en cósmicos caminos
pasos prometidos
llegan a sus hombros
sigue
desde ahí
aún se siente el retrato
[mujer
de celajes rojizos.
sigue
desde ahí
la quinta avenida de Niu llorc
brochazos subversivos
[alto
cortan pinceles
no manos.
( III: )
(II:)
Desde el punto paralelo a su mirar
deslízace por sus mejillas sonrojadas
de cuerpos empolvados
[Guanajuato
con las nalgas cae hacia las comisuras de su cuello
sigue
desde ahí
aún se siente apretada la garganta
palabrerías desde el sóviet azteca
ramificando lineas
en cósmicos caminos
pasos prometidos
llegan a sus hombros
sigue
desde ahí
aún se siente el retrato
[mujer
de celajes rojizos.
sigue
desde ahí
la quinta avenida de Niu llorc
brochazos subversivos
[alto
cortan pinceles
no manos.
( III: )
Qué dices a la
pared refractada
[tu alma
qué dices a las
plantas y fuego
con pinceles escarbantes de la tierra
Cavamos
el pasado está
presente
el futuro está vivo
y esta
acechando
cada segundo
cada letra mal puesta de este lado
que el ser
esta quebrándose
en metales
y discos gira
[torios
máquinas
aparcadas en la historia
Qué dices
a los cielos
desafiantes del imperio
a las aves
herreras
se plantan en los árboles
y tienen hijos
de metal
que vuelan sobre mares de metal
sobre vidas de
metal
[dominantes acéfalos
¿dónde
están
los padres
de este archipiélago humanoide.
de este tsunami implosivo
habladuría de colores
Qué dices Diego
hacia
que lado
nos pintamosCrisálida
Anoche soñé que
la perdía
en la radio puse atención a los nombres
es realmente extraño cómo los pianos
se detienen
cómo las grabaciones se estrechan al fondo de las letras
de los ataúdes pequeñísimos
que nombran al final de cada hora
sí,
anoche soñé que la perdía
y me envolví en las cobijas
apreté los dedos de los pies
al ritmo que soltaba los dientes
y ocultaba mis manos entre las axilas
reboté palabras contra el techo
luego cada una se me incrustaba en alguna parte
donde dolía
[mucho
donde dolía
[raspaba
donde se desplegaba el artilugio de su frente
y aquellas frases punti-agudas mezclaban
el dolor
[el frío
socorrí mi mente
ya no estaba
anoche soñé que la perdía.
es realmente extraño cómo los pianos
se detienen
cómo las grabaciones se estrechan al fondo de las letras
de los ataúdes pequeñísimos
que nombran al final de cada hora
sí,
anoche soñé que la perdía
y me envolví en las cobijas
apreté los dedos de los pies
al ritmo que soltaba los dientes
y ocultaba mis manos entre las axilas
reboté palabras contra el techo
luego cada una se me incrustaba en alguna parte
donde dolía
[mucho
donde dolía
[raspaba
donde se desplegaba el artilugio de su frente
y aquellas frases punti-agudas mezclaban
el dolor
[el frío
socorrí mi mente
ya no estaba
anoche soñé que la perdía.
1.
El camino a casa
no ha logrado despertarse
aún los
hombres
siguen gastando vellos
que se atoran en los lavabos
aún las
mujeres
siguen
sin menstruar las palabras chiclosas
[en pestañas.
Los árboles
se estiran hacia el sol y
los humanos
ya casi caminan
con las frentes.
El tiempo
deambula,
divaga,
ya no hay lugar
para que este se detenga,
se escurre en los segundos que viajan
en los autos
a una velocidad humana.
Se perdieron ideas y sus candelas,
algo se carcome a las sombras,
las dicotomías
manejan pueblos
[y arrestan sueños.
El mundo
gusta más
{verse} en un espejo de vidrio,
que en el de
[algún río.
aún los
hombres
siguen gastando vellos
que se atoran en los lavabos
aún las
mujeres
siguen
sin menstruar las palabras chiclosas
[en pestañas.
Los árboles
se estiran hacia el sol y
los humanos
ya casi caminan
con las frentes.
El tiempo
deambula,
divaga,
ya no hay lugar
para que este se detenga,
se escurre en los segundos que viajan
en los autos
a una velocidad humana.
Se perdieron ideas y sus candelas,
algo se carcome a las sombras,
las dicotomías
manejan pueblos
[y arrestan sueños.
El mundo
gusta más
{verse} en un espejo de vidrio,
que en el de
[algún río.
Solemne pera
A Roberta,
mi pseudo.amor de Paraguay.
Sí,
el paracaídas no abrió,
anoche mi madre murió a solas
rajada arriba de la columna
al sur,
allá
sin nada.
lloré
caminando en la acera repetida,
metí la mano en un caño
saque un papel hecho mierda,
y tenía una dedicatoria despintada,
las únicas líneas claras decían
{kamikaze en tus besos y pestañas}
las montañas ríen,
y entonces puedo pensar
que en verdad los ojos poco ven en la realidad,
todo es acá,
arriba,
[atrás de ellos.
El dolor mea,
el dolor tiene tantos brazos
abraza
yo me canso,
pero sigo y arrastró las huellas,
salgo y saco la lengua,
[el viento
mejor roer la vida
que morir a costa de ella.
El camarinargo quiso salir de su país pero no conoce que es un país
En el aeropuerto
el camarinargo brincaba en los baños,
en las
ventanillas su lengua se tropezaba
escupiendo los
papeles estampillados,
riff
corría a lo largo
de los pasillos de alfombra (buscando a una tal Lara Minoli)
y sus huellas
llenas de pintura añeja
marcaban el
rastro de su desazón,
tenía
hambre
y el domingo
le empezó a picar la espalda,
lañepó
(es necesario
que lo dejen pasar, ¡esta a punto de comerse la mano sin mangas!)
sin quererlo
marcharon detrás de él
tomaron sus
muñecas y las anclaron a una especie extraña de ventana rota en las
esquinas,
en un cuarto
blanquísimo (todo era impacientemente claro, era imposible abrir los
ojos)
el camarinargo
sintió que dormía y que dormía pestañeando,
{exento de
sueños}
las manos se le
entumecieron
y alguien le
empezó a raspar la piel,
sonaba pero no
dolía,
sonaba pero su
color termino siendo otro que no lograba sentir más que con su ropa,
otro alguien le
dibujo una cabeza sobre su mente
y el camarinargo
en estado de atisbo tibio
se seco los pies
con un trapo
y una abolladura
en sus muslos
se fue desvaneciendo
por todo el manto secular de su piel.
mairolo
De aquel cuarto
colosalmente luminoso,
el camarinargo
solo usaba la esquina que lo conectaba con la ventana sostenida por sus
manos,
y empezo a
arrugarse cada vez más,
a arrugarse como
un papelillo que se quema,
saiks loks
a tenerse
afuera
y a convertirse
en un potencial humano.
Historia reciclada en manos de un camarinargo
El camarinargo
sensible puso su mirada en la coraza triste del pigmeo blanco,
lolil
es necesario (ostracismo),
rompan con todo aquello que no se parezca a la aorta del camarinargo
es necesario (ostracismo),
rompan con todo aquello que no se parezca a la aorta del camarinargo
roik
la puesta en escena determino cuantos pasos debe ocupar un hombre
para marcharse de su casa
¿la vida? ¿el espacio de Alfred Jarry?
el camarinargo sensible boicoteo el acto desdeñoso de aquellos mares,
recibió aplausos por cada redirección de su mirada ulterior
chocaban sus manos con letras en las uñas y cejas lloriqueando de alegría
la puesta en escena determino cuantos pasos debe ocupar un hombre
para marcharse de su casa
¿la vida? ¿el espacio de Alfred Jarry?
el camarinargo sensible boicoteo el acto desdeñoso de aquellos mares,
recibió aplausos por cada redirección de su mirada ulterior
chocaban sus manos con letras en las uñas y cejas lloriqueando de alegría
pabluik pabliuk
corrían para salvarse
las picaduras de las piedras de puntos cordiales
volvían de amarillo los cuadros del cielo
el camarinargo sensible buscó de pronto el país que guardaba en el bolsillo,
usurpo las fronteras de la corteza más libre del camino
y rompió todo destello de venganza {¡traigan bosque!}
las piedras se vieron asustadas y reflejadas en sus huesos,
los de las palmas inquietas
pegaron el pecho al suelo
sujetaron sus camisas
brindaron al sonar de las miradas esloiqui
y el camarinargo sensible apareció sin los ojos ordinarios
el pueblo enardecido disparo hacia su jefe zipo zipo
aquel pigmeo blanco con su frente de mármol
fue libre,
amo y señor de su nueva cárcel
corrían para salvarse
las picaduras de las piedras de puntos cordiales
volvían de amarillo los cuadros del cielo
el camarinargo sensible buscó de pronto el país que guardaba en el bolsillo,
usurpo las fronteras de la corteza más libre del camino
y rompió todo destello de venganza {¡traigan bosque!}
las piedras se vieron asustadas y reflejadas en sus huesos,
los de las palmas inquietas
pegaron el pecho al suelo
sujetaron sus camisas
brindaron al sonar de las miradas esloiqui
y el camarinargo sensible apareció sin los ojos ordinarios
el pueblo enardecido disparo hacia su jefe zipo zipo
aquel pigmeo blanco con su frente de mármol
fue libre,
amo y señor de su nueva cárcel
Repostería engendrada en las fauces de una montaña gelatinosa
Uno quema la espalda
en la ventana arrugada del fondo, se detiene en la cocina recoge el plato
descolgado de la mesa y se mece rápidamente en el dilema de romperse
o comerse el plato. Dirige el torso al baño, con las llemas
hace perceptible la segunda tapa del orificio elíptico, como Janet Leigh se oculta en la bañera esperando
voces tendidas desde el patio trasero, la hora de sacarse
el péndulo del gollete aparece en los vidrios empañados y mueve
sobriamente el tumulto metaloide sobre el lavamos porcelanario. Las risas
inversas sacuden el cerámico prodigoso al punto de entrometer la zuela del
zapato en la ciza desesperada que detiene una columna mojada en la pared. Se
prenden los carteles del techo, el cielo raso rompe con el cielo pedregoso, la
tapia acorralada se desmaya, los durmientes de la puerta se retiran a la cama,
los colores de la casa acaban con el perímetro espasmoso del espacio,
mientras el suelo da un rotundo tal vez a la corteza segadora.
Suspendido en mis propias entrañas vivo del camino imaginado, el aire penetra
cada robustez de la oreja, cumplo tres árboles en mi vista,
camino lentamente hacia la no-existencia.Camaradería putrefacta
De
los puertos he volcado algún espacio nuevo,
la humildad forzada
es más letal que la arrogancia libre,
como ahogar placeres del miedo
en sostenes precocidos por multitudes uniformadas
es más letal que la arrogancia libre,
como ahogar placeres del miedo
en sostenes precocidos por multitudes uniformadas
y auto salvarse
de un madroño ensombrecido
a la vista de rostros mutilantes.
Se es pequeño
frente a las narices que chupan aire
y no respiran,
pero sin mortandad vistosa
la vida exclama vida
y la muerte arrastra vida para dormirse,
por tanto nunca espere ser atendido
si toca más de 3 veces la puerta descarnada,
en especial cuando se encuentre abierta
y la luz ciclópea
escurra su sombra.
de un madroño ensombrecido
a la vista de rostros mutilantes.
Se es pequeño
frente a las narices que chupan aire
y no respiran,
pero sin mortandad vistosa
la vida exclama vida
y la muerte arrastra vida para dormirse,
por tanto nunca espere ser atendido
si toca más de 3 veces la puerta descarnada,
en especial cuando se encuentre abierta
y la luz ciclópea
escurra su sombra.
Rastreo
La noche entrometida
en el viento,
brincaba de un lado a otro
entre vociferaciones caninas
y estrellas apuntadas en las calles.
Los caminos repetidos
sacudían el polvo con la niebla,
mientras que latas de zinc
disponían de un golpeteo constante de gotas
casi tristes,
casi llanas,
casi secas.
La importancia de las nubes giratorias era nula,
la imponente redondez de aquella luz
vastaba para sentarse a ver los pomulos del cielo
y cuestionarse la prepotencia
con que se camina por las noches.
Encendimos las velas
y nos miramos las palmas de las manos,
aquellas lineas
entre vociferaciones caninas
y estrellas apuntadas en las calles.
Los caminos repetidos
sacudían el polvo con la niebla,
mientras que latas de zinc
disponían de un golpeteo constante de gotas
casi tristes,
casi llanas,
casi secas.
La importancia de las nubes giratorias era nula,
la imponente redondez de aquella luz
vastaba para sentarse a ver los pomulos del cielo
y cuestionarse la prepotencia
con que se camina por las noches.
Encendimos las velas
y nos miramos las palmas de las manos,
aquellas lineas
se
perdían en los brazos
y asomaban en la frente,
con los dedos nos tapamos los ojos
y salimos desnudos a mojarnos las rodillas,
acostados bajo la estatua oscura,
permitimos al circulo blanco
atestiguar nuestro eterno eclipse de luna.
y asomaban en la frente,
con los dedos nos tapamos los ojos
y salimos desnudos a mojarnos las rodillas,
acostados bajo la estatua oscura,
permitimos al circulo blanco
atestiguar nuestro eterno eclipse de luna.
Cualquier fémina en el mundo
A toda mujer perseguida en lo oscuro,
con la osadía varonil de no mancharse la
camisa.
Ella asfixiada,
trataba de ocultarse entre sus senos la fuerza incontrolable y sus
brazos casi desgarrados, escupían frases acompañadas de recuerdos
paternales, sueños concebidos en sueños, y avalanchas que se precipitaban en la
terraza de su mente.
Proyectaba los
últimos pensamientos, en el rodapié masacrado por los perros, en cada
microparticula del tiempo, iban deslizándose imágenes amorfas, que provenían de
sus rodillas a punto de estallarse.
El cumpleaños
16, la ropa interior de vuelos ajustados, las noches que dormía y las noches
que soñaba, iban empañándose con el peso de sus hombros y el castigo en sus
caderas.
Sintió anhelos
como nunca antes, que pendían de paredes enmudecidas, arañadas y asestadas por
cuerpos involuntarios. Esas sudorosas paredes que lloraban sangre y ya no
tenían como volver el rostro, eran cómplices del acto que se clonaba noche a
noche, en días acostados.
Aquellos anhelos
puestos en el último mar que escapo a sus ojos, intentaron salvar el eclipse,
por el contrario aumentaron la intensidad mortífera de la escena, acortando los
segundos establecidos desde el marco de la puerta.
Las gotas, los
silbidos, las patas de un comemaíz en el cielo raso, se convirtieron en el
soundtrack de la película, en la cual era parte y expertadora, donde el guión
se le daba con señas en su cuerpo, pellizcos en su mente y palabras
interpuestas en sus cavidades entreabiertas.
Todo se detuvo,
su cuerpo sublimado le dejo sola y a oscuras, guardada en algún libro con un
nombre de números millones y decesos, en sábanas seculares, en portarretratos
floreados, cobardía en pos de taparnos las manos de la verdadera verdad.
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