sábado, 19 de enero de 2013

Cualquier fémina en el mundo


A toda mujer perseguida en lo oscuro,
con la osadía varonil de no mancharse la camisa. 

Ella asfixiada, trataba de ocultarse entre sus senos la fuerza incontrolable y sus brazos casi desgarrados, escupían frases acompañadas de recuerdos paternales, sueños concebidos en sueños, y avalanchas que se precipitaban en la terraza de su mente.
Proyectaba los últimos pensamientos, en el rodapié masacrado por los perros, en cada microparticula del tiempo, iban deslizándose imágenes amorfas, que provenían de sus rodillas a punto de estallarse.
El cumpleaños 16, la ropa interior de vuelos ajustados, las noches que dormía y las noches que soñaba, iban empañándose con el peso de sus hombros y el castigo en sus caderas.
Sintió anhelos como nunca antes, que pendían de paredes enmudecidas, arañadas y asestadas por cuerpos involuntarios. Esas sudorosas paredes que lloraban sangre y ya no tenían como volver el rostro, eran cómplices del acto que se clonaba noche a noche, en días acostados.
Aquellos anhelos puestos en el último mar que escapo a sus ojos, intentaron salvar el eclipse, por el contrario aumentaron la intensidad mortífera de la escena, acortando los segundos establecidos desde el marco de la puerta.
Las gotas, los silbidos, las patas de un comemaíz en el cielo raso, se convirtieron en el soundtrack de la película, en la cual era parte y expertadora, donde el guión se le daba con señas en su cuerpo, pellizcos en su mente y palabras interpuestas en sus cavidades entreabiertas.
Todo se detuvo, su cuerpo sublimado le dejo sola y a oscuras, guardada en algún libro con un nombre de números millones y decesos, en sábanas seculares, en portarretratos floreados, cobardía en pos de taparnos las manos de la verdadera verdad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario