A Roberta,
mi pseudo.amor de Paraguay.
Sí,
el paracaídas no abrió,
anoche mi madre murió a solas
rajada arriba de la columna
al sur,
allá
sin nada.
lloré
caminando en la acera repetida,
metí la mano en un caño
saque un papel hecho mierda,
y tenía una dedicatoria despintada,
las únicas líneas claras decían
{kamikaze en tus besos y pestañas}
las montañas ríen,
y entonces puedo pensar
que en verdad los ojos poco ven en la realidad,
todo es acá,
arriba,
[atrás de ellos.
El dolor mea,
el dolor tiene tantos brazos
abraza
yo me canso,
pero sigo y arrastró las huellas,
salgo y saco la lengua,
[el viento
mejor roer la vida
que morir a costa de ella.
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