miércoles, 30 de enero de 2013

Jaula para las manos


Cuando murió mi madre se decidió por no mostrar la cara frágil de la familia. Los cuartos cambiaron y las tardes de domingo en donde la risa de mi hermano se entremezclaba con el sonido del gol en la tv, construían un hogar tan común y apabullantemente costarricense como cualquier otro. Así, la dicha se apoderaba en muchas ocasiones del tiempo que no usábamos,  dejándolo morir entre los cuartos y las marcas de los dedos que soplaba mi tía Roberta en la pared de entrada. Nunca nadie limpio esa pared, cada vez que uno entraba y salía, aquellas huellas se convertían en el primer encuentro con la realidad hogareña, con el calor tan conocido y reconfortante/limpio de nuestra casa. Como el olor a plátano maduro en el almuerzo, que no tenía ganas de quedarse en la cocina. Recorría la casa y el barrio por completo, para que siempre don Julio se asomara por la vereda que daba con la ventana donde se veía cocinando a Refugio, que le ayudaba a mi padre con el almuerzo y asuntos de pundonor hogareños. Agitando el artesanal estuche de su arma laboral, don Julio daba tres toques al cristal para avisar que le guardaran unas cuantas rebanadas de maduro para el café de las 3. La casa con sus cuartos seguían palpitando los momentos – las cosas cómo cuando madre vivía, estáticas – el aire… aún se guardaba debajo de cada cama.
Antes de la explosión mi hermano y yo fuimos creciendo, y mi padre quedándose sordo y las huellas de mi tía borradas por la pintura nueva y su muerte de cáncer – legada por mis abuelos como mi madre –. Los cuartos se volvían mansos, de paisaje estéril, cansados de aquél equilibrio corporal tan repetitivo, acostumbrándose a sostener cada vez a menos sombras. Con el pasar del tiempo se inmutaban aún más, y los marcos de las puertas se hacían más chicos, porque se fueron privando de dejar entrar a dos personas a la vez. Refugio se adueño de la silueta de mi madre y logró sacar a mi padre de la sordera, para meterlo en la no-videncia. Desde los segundos más profanos de la casa, se escuchaban siempre las conversaciones solitarias de mi padre con la nada y con Refugio, que era lo mismo, aunque la nada guardaba aún más claridad para con sus respuestas. Los cuartos llegaron a entenderse únicamente con la señora y más de una vez le cerraron la puerta en la cara a mi hermano y mi padre. Después de un largo periplo de soportar las rebeldías de los seres más ajenos a nuestra casa, tome la decisión de marcharme, pero de pronto apareció mi padre, cocinando sobre el inodoro. Entonces yo con las ganas más tristes del mundo le pregunté sobre las modificaciones en los cuartos y de su soledad, y hasta me dio tiempo para escupirle los zapatos con mis palabras de desprecio, por haber dejado que los cuartos y Refugio tomaran el control de la casa. Tuve que hablar alto, por su sordera e inevitablemente Refugio oyó. Los cuartos se nos fueron al cuerpo y empezaron a preguntarnos por la desaparición de mi madre, de las huellas de mi tía, de don Julio, de las risas de mi hermano, de los goles en la tv y la casa se volvió un caos. Preguntas superpuestas unas de otras, preguntas reclamándose suplicas por toda la casa. Mi padre se mordía los labios, empotrando la mirada en el inodoro. Escuchaba la mitad y veía completamente todo. Refugio recriminándome con los ojos y los labios cualquier-intención-dislocante, obligo a mi hermano a correr en círculos, mientras agitaba los brazos hacia todo lado, gritando “¡Basta, BASTA!”. Las vueltas alrededor de nosotros fueron aumentando su velocidad y la casa inflándose con más fuerza. Hasta el momento donde todo explotó y no volví a ver ya alguna pared, o persona frente a mí. En mis piernas solo se aferraban mi padre y mi hermano. A Refugio se la llevaron los cuartos, que ya estaban camino a la montaña y nosotros tan libres, empezábamos a entender que nos habíamos librado de paredes, el verdadero encierro… ahora nos lo marcaban
las nubes.  

sábado, 19 de enero de 2013

Permiso de salida


Para dis
             [variar
de su cien cayeron un par de palabras
sostenidas de las pestañas
las estrellas de cielo moreno
alimentan sus pómulos
flores aplastadas
destilaron aceites
en el centro del rostro
con medias amarradas a la boca
palpitaron el momento
y se fue haciendo pequeño el cuarto

para Rey la vida se convierte en un estado circular
y apretado por los huracanes que se forman en las axilas
que atraviesan los centros
y los pechos
renovando ciertos pedazos de piel infinitos
penetra los rayos de sol con sus manos
y camina
enrollándose la camisa en la ropa interior
cree en la salvación de las almas
y en la salvación de los cuerpos
para un fin único: “tocar el suelo del mar”

Alina prefiere finales
donde el parto expulse lodo y sangre
el niño se masturbe naciendo
y el nacimiento deje la casa con semen
lee revistas de cocina
para comer
después de vomitar
en la chaqueta de correr por las mañanas
le quita los mangos a los cuchillos
y se quita la ropa
despacio
en la pared dibuja su clítoris
al
    [revés
lo besa todas las noches


Mexualidad


A Rosina Prešporok
No escojo el momento para escaparme de aires
no soy espasmo del tiempo,
ni esclavo de barcos desanclados y sin rumbo,
de algunos puertos.
Procuro establecerme en espacios serenos,
donde comiencen palabras y terminen versos.
donde el pasado se muestre temeroso al atacarme las manos,
pecho a pecho,
y se transfigure a presente esparcido en un sillón pequeño, distraído y descompuesto.
Gusto de saltar por las mañanas,
para prestarle atención al suelo
y no dudo en arrebatarle poesía
a cualquier momento que camine dormido y a destiempo.
Acumulo espacios,
piel,
páginas empapadas,
roces en cada codo,
a muchas bocas atrapadas por maría
y un sin fin de mor y secos atrapados en sus pantalones.

Argos


 Es precario el gusto de pillarles enseguida;
sin duda
es mucho más metamórfico
pasar cada uno
por el sótano
de mi lana salivosa,

con el traqueteo sonoro
del masticar
                   caigan a la mano
y secarles sus puntos pentrarroficos
en el borde de mi camisón

parapetarlos
a un florero vacío
                         verticalmente largo
atiborrado de tierra acariciada
por un tiempo añejo
y destructivamente comedido;
para así
restregarme la idea de cultivar
una vista
hacia el cielo
hacia a algún espacio desoxigenado
a base de fé terrenal
limpia
de cualquier intervención ancestral
sublime

Aunque
cada cierto instante
mal acomodado
se me antoja
sujetar alguno
apretarlo y desapretarlo
notar como pareciera
que vomitan imágenes
                                         apuntarlo hacia alguna silueta femenina
y jugar
a que con mis dedos
puedo sostenerle
la mirada.

Desgarre


                                 La
                             tristeza
                                      de
                             quebrarse
                                    contra
                                            el
                                    ventanal
                             desguarnecido
                                            tiene
                                            sus
                                      aristas
                                           en
                                    dormirse
                                            unos
                                      segundos
                                         mientras
                                                    el
                                               mundo
                                                  gotea
                                                         y
                                                     caga
                                                      por
                                                      las
                                                axilas
                                                   el
                                            sudor
                                        leproso
                                        desde
                                           los
                                     cielos
                       estructurados
                                    con
palabrerías
necias.

Camarinargos en el espejo


Si no lo atrapo
me quedó en la imperfección de no tenerlo
pero ¿que cabe en una palma blanca de un camarinargo blanco
más que otra palma blanca 
de otro camarinargo blanco
percudido 
por la lluvia interna
de meteoritos ambulantes                                                                                                                                        reiglo
y ciegas rocas atestadas de mensajes sistemáticos
enrollados en papeles flácidos  
engomados con salivas de camarinargos desteñidos 
acémilos 
de la infamia 
de la insensatez 
producidos por el asoleo reinante                                                                                                                            kolko
en las sillas colosales 
en los escritorios planetarios
ubicaciones 
presentadas 
trazadas 
por manos rellenas de prismas y 
líneas sudadas                                                                                             {plateados rostros}
de tanto 
guardarlas en bolsillos
que matan  
la afición que tienen los camarinargos blancos 
de sentirse sus palmas blancas en otras palmas 
palmas de las manos
palmas de la tierra
palmas abstraídas de aplaudir
palmas repletas de palmas 
palmas asustadas
palmas hacia el cielo
los camarinargos blancos se aprietan los labios con los pulgares                                                                                         zik;zik
y les cortan las muñecas
ahí
donde se cierran todas las palmas

Blanie


Al fondo
trepando por las luces
está la vertiente del viento
condesada
trémula
            masa blanca
recorre los espacios más vírgenes
del paisaje
y acumula
todo tipo de energías
                                 rapaces del alma.

la cordura se pierde entre su morada
y refleja
            [todo
disperso
en la mirada de
seres asombrados
por su holística
sensación

brazas difuminadas en el aire
voces siendo atrapadas en las redes
del espectro espacioso
con su
rigidez presupuestada
                                 rota por los cuerpos
que visitan
                lamen
cada una
de sus entrañas

Textos abiertos a seres extra-terrestres, trans-terrestres y pseudo-terrestres sobre procesos humanos cotidianos: La alimentación.


Debajo de la mesa se esconden unos árboles que pican en las puntas de los dedos, dejando una marca con olor a años estirados por el viento, de los que apretados salen pericos a sazonar de plumas la natilla, y yo aderezo algunos periódicos vetustos que me sirven para nivelar las patas de la mesa renca.
En la radio a las ochotreintaysiete nunca falla el pitido distorcionado con olor a basura, que sucede al pasar por enfrente de la ventana el camión ronco, grande, grande como ven mis uñas los ácaros de la bufanda arrollada en la manigueta del refri y pequeño como el movimiento que realizo con los dedos para sacar del plato alguna que otra pestaña que se desliza por el caño de mi nariz precipitándose al vacío, y sin miedo y sin sueño y con hambre sigo los pasos para sumergirme en la liquidación de mi vientre acumulado de plegarias inmersas en pasos tan inocuos y triviales que el ser-deshumano, trántico y plástico, sigue a menudo:
uno, sujetar con firmeza el mango latudo del cubierto, cabe destacar que la forma en que este se sujeta no se  situa su uso únicamente a los dedos, la fuerza viene desde adentro, inicia muchas veces desde puntos muy internos del ser, de las venas y  nervios rotos,  que pueden sujetar el alimento desde la boca pasando por la entrepierna y los rostros arrugados de la rodillas, hasta los uñeros calcificados de los pies con la necesidad de perder el equilibrio.
dos, asestar en el plato un porcentaje importante-moderado de comida, ya sea de contextura flácida, lechosa, espesa, liquida, triste, pecadora o algunas más fáciles y suturables como las sólidas, que al mismo tiempo son las más difíciles de botar por entre las piernas, proceso paralelo al de alimentarse, frondoso natural-humanizado al momento que sucede.
como tercero, reto y logro que el movimiento poleíco del brazo y el cubierto se lleve acabo con un éxito rotundo sin que en el trayecto a la boca, el pulso de las muñecas intente truncar la evolución del camino hasta llegar al último paso: depositar el contenido en mis fauces como primer plano, y en segundo no tragarme el cubierto, ni los dedos y todo lo consecuente a estos:
                                                                                    [el universo.


Brevelosro


Odio cada papel que escribo,
                         por que se larga

convulsionada
                     [mente
intenta levantarse
                          entre objetos de oficina
quitarse la baba raquítica
que le cuelga
desde mi
       - nombre -

el aire se inserta

le abre paso
al
               [neo.espacio
        creativo
                   huérfano
                                 sujeto a despedazarse
en algún cuerpo.

Sigue hasta la alfombra
el grueso de las letras le pesa
                                             y le quita peso a la fuga
entonces supone desprenderse
de alguna parte
         inconclusa
                         insalubre
producida por el error famélico
                                              [humano.

Pronto se prende en fuego
                                       arrasa con las paredes del cuarto
arrastrándose hasta la avenida
sube por los botaguas
                                amarrados con cable
brinca de techo
                        en techo
se levanta en nube de hongo
posponiendo su destrucción
encrudece todas sus partes
                                         [altura

hora de mirarse frente a los cielos
cuando los días son lluviosos
este se empapa
                       pierde fuerza
los que sobran
se envuelve en algunos caños de las nubes

                                    ahí yace
me vigila.

Ex nihilo


¿Verdad que los hombres están cada vez más verdes
y huelen a alforjas gastadas en  filos de mesas

sólo que oscilan entre cobijas a base de cuerno 
perdiendo el estigma racional de 
fortaleza
             músculo encuadernado 
                                   y callosidades de mano

no sé cuantos años ha durado perdido
han aparecido bigotes y barbas cascadeantes 
imitando imágenes de seres auto-viriles
o auto-móviles
que circulan con género
o si no 
manos atadas
porque últimamente se diseñan penes con moldes de vagina
                                                                                         [viceversa
y eso establece círculos que rompen paredes
a cruces
               y palacios enmudecidos en reglas des-humanizantes

acabaron los vientos que dormían en única dirección
estamos al frente de un prisma predominante
un rostro humano que jadea
pero dignifica sus manos

prestemos atención a los cuerpos
únicos que procuran 
salvaguardarse en la mirada
los hombres están
y ya caminan sin tanto peso. 

Detritus


Lo sentido bajo la luna
es expedito
hueso acabado
en el mar los seres
                            per se
se ahogan
los ojos se hinchan
desplegándose del centro
se observan
para romperse al ritmo de la canica
usureros de lágrimas
alguien padece de un grito irrisorio
oído al fondo de pozos
apretado en las paredes, en el suelo
que sabe a garganta
pisadas en el zinc
frases entre
                [cortadas
el aire entre
                [partido
desnudez apócrifa
espíritu quebrantado hasta adentro
                                                      disimula.

Celajes Tétricos


Pude hablar con Dios 
                                 [de dios
realmente es un síntoma tribuloso              
 ligeramente de fuerza menor 
mostrarse ante un ser mediático-creador 
                       
la incongruencia 
la impotencia
la peripecia inclusiva 
de ciertos personajes 
                               descompuestos 
en imagenes 
                  descompuestas
o del espejismo reinante
                    en la humani
                                      [dad

proponiendo otros temas 
          en la conversación del lunes tres aéme.
acordamos prepararnos para un encuentro certero
                                                                        [tangible
¿extendernos la mano desnudos quizás
¿aunque el planeta de hoy siga sin despojarse de ciertos vestidos
¿porque habríamos nosotros de saludarnos sin ropaje alguno 
más que 
una mascara
una hoja 
             [hedonista
una palmada en el hombro
o un pedazo de pan mojado en whiskey 
                                                       
                                                 concluimos en  buscarnos cada uno por aparte
sin marcos normativos de por medio
ni pleitesias agotadas
hechas a base de nudo
o pecado
                        [se ríe
las gentes mueren en nombre de Dios
pero su nombre no es Dios
Juanito
Romea
Beta
Beto 
Calígamo a o 

nadie sabe aún porque la histeria colectiva involucra a Dios
nadie sabe aún porque la histeria colectiva involucra a dios
nadie sabe aún porque la histeria colectiva acaba con el humano
                                                                                       
nadie sabe aún porque existe Dios
                                                   [dios
nadie* lo es





(*) Dios. dios. dio. di. d. .

Encrucijada


Nombre que ya es mural al escucharlo,
al pintor corpóreo de la sociedad vacilante;
el buen hombre
Diego de Rivera

(I:)
Cómo
sino es poniéndose el saco redondo
que se pinta al mundo,
       al espacio des-imaginado de la sociedad
aquél que no
                    se calcaba en los muros
y sí
                    se callaba en los cuerpos

no son trazos impunes,
ni pensamientos amorfos,
                                     [no manos
son entrañas
peligrosas curvas que distorsionan
el sistema canonizado
                           que preña el alma
                                 del artista
y lo aborta en una dimensión desconocida.

Cómo
sino es mezclando la agrura con la ceniza,
que se rompen
                    las fronteras
                                       la ignorancia
                                                           la insuficiente estructura de vitalidad
incrustada en los pechos del pueblo,
                                                      [palabra añeja
cómo                                                
máscaras divisorias
    destapadas en paredes.

(II:)
Desde el punto paralelo a su mirar
deslízace por sus mejillas sonrojadas
de cuerpos empolvados
                                                 [Guanajuato

con las nalgas cae hacia las comisuras de su cuello
sigue
desde ahí
aún se siente apretada la garganta
palabrerías desde el sóviet azteca
ramificando lineas
                           en cósmicos caminos

pasos prometidos
llegan a sus hombros
sigue
desde ahí
aún se siente el retrato
                                  [mujer
de celajes rojizos.

sigue
desde ahí
la quinta avenida de Niu llorc
brochazos subversivos
                                  [alto
cortan pinceles
                       no manos.

( III: )
Qué dices a la pared refractada
                                                 [tu  alma
qué dices a las plantas y fuego
                                      con pinceles escarbantes de la tierra

Cavamos

el pasado está presente
                                                 el futuro está vivo
y esta acechando 
                                 cada segundo
                                              cada letra mal puesta de este lado  
que el ser esta quebrándose
en metales
              y discos gira
                                 [torios
  máquinas aparcadas en la historia

Qué dices
a los cielos desafiantes del imperio
a las aves herreras
                         se plantan en los árboles
y tienen hijos de metal
                                         que vuelan sobre mares de metal
sobre vidas de metal
                                       [dominantes acéfalos
                                                                         ¿dónde  
                                                                  están los padres
                                                       de este archipiélago humanoide.
                                                           de este tsunami implosivo
                                                              habladuría de colores
                                                                 
                                                                     Qué dices Diego
                                                                            hacia
                                                               que                        lado                                                                                   nos      pintamos

Crisálida


Anoche soñé que la perdía
en la radio puse atención a los nombres
es realmente extraño cómo los pianos
                se detienen
cómo las grabaciones se estrechan al fondo de las letras
          de los ataúdes pequeñísimos
                                                     que nombran al final de cada hora
sí,
anoche soñé que la perdía
y me envolví en las cobijas
apreté los dedos de los pies
al ritmo que soltaba los dientes
                                               y ocultaba mis manos entre las axilas
reboté palabras contra el techo
luego cada una se me incrustaba en alguna parte
donde dolía
                   [mucho
donde dolía
                   [raspaba
donde se desplegaba el artilugio de su frente
y aquellas frases punti-agudas mezclaban
el dolor
                   [el frío

socorrí mi mente
ya no estaba
anoche soñé que la perdía.

1.


El camino a casa             
no ha logrado despertarse
aún los
           hombres
siguen gastando vellos
que se atoran en los lavabos
 aún las
           mujeres
siguen
            sin menstruar las palabras chiclosas
                                                                  [en pestañas.
Los árboles
se estiran hacia el sol y
los humanos
ya casi caminan
                        con las frentes.
El tiempo
deambula,
divaga,
ya no hay lugar
                       para que este se detenga,
        se escurre en los segundos que viajan
en los autos
        a una velocidad humana.
Se perdieron ideas y sus candelas,
        algo se carcome a las sombras,
las dicotomías
manejan pueblos
                           [y arrestan sueños.
El mundo
gusta más
{verse} en un espejo de vidrio,
que en el de
                   [algún río.

Solemne pera


A Roberta, 
mi pseudo.amor de Paraguay.

Sí,
el paracaídas no abrió,
anoche mi madre murió a solas
rajada arriba de la columna
                     al sur,
              allá
sin nada.
lloré
caminando en la acera repetida,
metí la mano en un caño
saque un papel hecho mierda,
y tenía una dedicatoria despintada,
las únicas líneas claras decían
{kamikaze en tus besos y pestañas}
                                                      las montañas ríen,
y entonces puedo pensar
que en verdad los ojos poco ven en la realidad,
todo es acá,
arriba,
          [atrás de ellos.

El dolor mea,
el dolor tiene tantos brazos
abraza
yo me canso,
pero sigo y arrastró las huellas,
salgo y saco la lengua,
                                [el viento
mejor roer la vida
que morir a costa de ella.

El camarinargo quiso salir de su país pero no conoce que es un país


En el aeropuerto el camarinargo brincaba en los baños,
en las ventanillas su lengua se tropezaba 
escupiendo los papeles estampillados,                                                                         riff 
corría a lo largo de los pasillos de alfombra (buscando a una tal Lara Minoli) 
y sus huellas llenas de pintura añeja 
marcaban el rastro de su desazón, 
tenía hambre 
y el domingo le empezó a picar la espalda,                                                                   lañepó
(es necesario que lo dejen pasar, ¡esta a punto de comerse la mano sin mangas!)
sin quererlo marcharon detrás de él 
tomaron sus muñecas y las anclaron a una especie extraña de ventana rota en las esquinas, 
en un cuarto blanquísimo (todo era impacientemente claro, era imposible abrir los ojos) 
el camarinargo sintió que dormía y que dormía pestañeando,                             {exento de sueños}
las manos se le entumecieron 
y alguien le empezó a raspar la piel, 
sonaba pero no dolía, 
sonaba pero su color termino siendo otro que no lograba sentir más que con su ropa, 
otro alguien le dibujo una cabeza sobre su mente 
y el camarinargo en estado de atisbo tibio 
se seco los pies con un trapo 
y una abolladura en sus muslos 
se fue desvaneciendo por todo el manto secular de su piel.                                              mairolo
De aquel cuarto colosalmente luminoso, 
el camarinargo solo usaba la esquina que lo conectaba con la ventana sostenida por sus manos, 
y empezo a arrugarse cada vez más, 
a arrugarse como un papelillo que se quema,                                                                    saiks loks 
a tenerse afuera 
y a convertirse en un potencial humano. 

Historia reciclada en manos de un camarinargo


El camarinargo sensible puso su mirada en la coraza triste del pigmeo blanco,    
lolil
es necesario (ostracismo),
rompan con todo aquello que no se parezca a la aorta del camarinargo              
roik
la puesta en escena determino cuantos pasos debe ocupar un hombre
para marcharse de su casa
¿la vida? ¿el espacio de Alfred Jarry?
el camarinargo sensible boicoteo el acto desdeñoso de aquellos mares,
recibió aplausos por cada redirección de su mirada ulterior
chocaban sus manos con letras en las uñas y cejas lloriqueando de alegría
pabluik pabliuk
corrían para salvarse
las picaduras de las piedras de puntos cordiales
volvían de amarillo los cuadros del cielo
el camarinargo sensible buscó de pronto el país que guardaba en el bolsillo,
usurpo las fronteras de la corteza más libre del camino                        
y rompió todo destello de venganza                                                                   {¡traigan bosque!}
las piedras se vieron asustadas y reflejadas en sus huesos,
los de las palmas inquietas
pegaron el pecho al suelo
sujetaron sus camisas                            
brindaron al sonar de las miradas                                                                        esloiqui
y el camarinargo sensible apareció sin los ojos ordinarios
el pueblo enardecido disparo hacia su jefe                                                          zipo zipo
aquel pigmeo blanco con su frente de mármol
fue libre,
amo y señor de su nueva cárcel

Repostería engendrada en las fauces de una montaña gelatinosa


 Uno quema la espalda en la ventana arrugada del fondo, se detiene en la cocina recoge el plato descolgado de la mesa y se mece rápidamente en el dilema de romperse o comerse el plato. Dirige el torso al baño, con las llemas hace perceptible la segunda tapa del orificio elíptico, como Janet Leigh se oculta en la bañera esperando voces tendidas desde el patio trasero, la hora de sacarse el péndulo del gollete aparece en los vidrios empañados y mueve sobriamente el tumulto metaloide sobre el lavamos porcelanario. Las risas inversas sacuden el cerámico prodigoso al punto de entrometer la zuela del zapato en la ciza desesperada que detiene una columna mojada en la pared. Se prenden los carteles del techo, el cielo raso rompe con el cielo pedregoso, la tapia acorralada se desmaya, los durmientes de la puerta se retiran a la cama, los colores de la casa acaban con el perímetro espasmoso del espacio, mientras el suelo da un rotundo tal vez a la corteza segadora.
Suspendido en mis propias entrañas vivo del camino imaginado, el aire penetra cada robustez de la oreja,  cumplo tres árboles en mi vista, camino lentamente hacia la no-existencia.

Camaradería putrefacta


De los puertos he volcado algún espacio nuevo,
la humildad forzada
es más letal que la arrogancia libre,
como ahogar placeres del miedo
en sostenes precocidos por multitudes uniformadas
y auto salvarse
de un madroño ensombrecido
a la vista de rostros mutilantes.

Se es pequeño
frente a las narices que chupan aire
y no respiran,
pero sin mortandad vistosa
la vida exclama vida
y la muerte arrastra vida para dormirse,
por tanto nunca espere ser atendido
si toca más de 3 veces la puerta descarnada,
en especial cuando se encuentre abierta
y la luz ciclópea
escurra su sombra.

Rastreo


La noche entrometida en el viento,
brincaba de un lado a otro
entre vociferaciones caninas
y estrellas apuntadas en las calles.

Los caminos repetidos
sacudían el polvo con la niebla,
mientras que latas de zinc
disponían de un golpeteo constante de gotas
casi tristes,
casi llanas,
casi secas.

La importancia de las nubes giratorias era nula,
la imponente redondez de aquella luz
vastaba para sentarse a ver los pomulos del cielo
y cuestionarse la prepotencia
con que se camina por las noches.

Encendimos las velas
y nos miramos las palmas de las manos,
aquellas lineas
se perdían en los brazos
y asomaban en la frente,
con los dedos nos tapamos los ojos
y salimos desnudos a mojarnos las rodillas,
acostados bajo la estatua oscura,
permitimos al circulo blanco
atestiguar nuestro eterno eclipse de luna.

Cualquier fémina en el mundo


A toda mujer perseguida en lo oscuro,
con la osadía varonil de no mancharse la camisa. 

Ella asfixiada, trataba de ocultarse entre sus senos la fuerza incontrolable y sus brazos casi desgarrados, escupían frases acompañadas de recuerdos paternales, sueños concebidos en sueños, y avalanchas que se precipitaban en la terraza de su mente.
Proyectaba los últimos pensamientos, en el rodapié masacrado por los perros, en cada microparticula del tiempo, iban deslizándose imágenes amorfas, que provenían de sus rodillas a punto de estallarse.
El cumpleaños 16, la ropa interior de vuelos ajustados, las noches que dormía y las noches que soñaba, iban empañándose con el peso de sus hombros y el castigo en sus caderas.
Sintió anhelos como nunca antes, que pendían de paredes enmudecidas, arañadas y asestadas por cuerpos involuntarios. Esas sudorosas paredes que lloraban sangre y ya no tenían como volver el rostro, eran cómplices del acto que se clonaba noche a noche, en días acostados.
Aquellos anhelos puestos en el último mar que escapo a sus ojos, intentaron salvar el eclipse, por el contrario aumentaron la intensidad mortífera de la escena, acortando los segundos establecidos desde el marco de la puerta.
Las gotas, los silbidos, las patas de un comemaíz en el cielo raso, se convirtieron en el soundtrack de la película, en la cual era parte y expertadora, donde el guión se le daba con señas en su cuerpo, pellizcos en su mente y palabras interpuestas en sus cavidades entreabiertas.
Todo se detuvo, su cuerpo sublimado le dejo sola y a oscuras, guardada en algún libro con un nombre de números millones y decesos, en sábanas seculares, en portarretratos floreados, cobardía en pos de taparnos las manos de la verdadera verdad.