sábado, 19 de enero de 2013

Cuerpo asonante


Y después de una de tantas,
logré comer el habla de tus manos,
arrastrado por unos labios
que gritaban sudor sin ningún reparo.

Sente mis ojos en tus plectros habitados
por palabras sueltas,
perseguidas
e inundadas de bordes acumulados.

Sin escatimar esfuerzos,
recorrí versos al inicio de tus piernas,
hasta concluir asonantemente
en el espacio etéreo de un rostro
numen para mis frases sempiternas.

Después de una de tantas,
salte por debajo de tus muros,
y conocí las melodías inmediatas, 
de un paseo por la orilla 
de nuestros mundos.


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