no es bueno esconderse el pecho,
ni la mirada espesa,
por que los vientos encorvan la
espalda,
y sin darnos cuenta,
nos escupen palabras y
nos matan el aire
y nos cierran los ojos,
así sin nada,
sin sillas para acomodarse el
pensamiento.
Cuando el día esta pequeño,
es mejor mirarlo a los ojos,
quemarse de rabia,
golpear las palmas de las manos,
enseñarse las marcas pasadas,
pensar desde la frente
y verse las palabras sinceras,
para lograr sentirse el cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario